¡Salvemos a las personas, salvemos el euro! – Parte I

El viernes 12 de abril de 2013, se ha presentado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el nuevo libro de Christian Felber ¡Salvemos el euro! El autor de La Economía del Bien Común , nos entrega otro libro que, no sólo ha sido traducido,  sino además actualizado y adaptado para  la realidad y lectores de España.

A la presentación asistieron el mismo Christian Felber; el prologuista del libro y emisario de la Economía del Bien Común, Paco Álvarez Molina; la delegada de Attac España Cristina Asensi; la diputada por Valencia de Compromís Mónica Oltra; la Secretaria General de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas Beatriz Talegón; y un representante del Grupo Editorial Anaya. Como moderador estuvo nuestro compañero Alejandro Mora, economista y miembro de los nodos Organización y Municipios, del Campo de Energía de Madrid por la EBC.

De izquierda a derecha: representante de la editorial Anaya, Paco Álvarez, Cristina Asensi, Christian Felber, Alex Mora, Beatriz Talegón y Mónica Oltra

La primera referencia fue para un gran simpatizante de la Economía del Bien Común también invitado a este acto, invitación que le encantó pero que se vio obligado a rechazar por orden médica (si bien que a final, otro compromiso inaplazable no le hubiera permitido estar de todas las formas…):  José Luis Sampedro, de quién nos acordamos todos y agradecimos su tesón, entusiasmo, sabiduría, coherencia, esfuerzo y ejemplo.

Después de 12 años, los esfuerzos de “utopistas” como Felber se vienen viendo recompensados: la tasa Tobin ha sido autorizada por la UE a 11 Estados miembros y el final del secreto bancario se está convirtiendo en realidad, aunque Suiza presente oposiciones notables. También está cerca, a pesar de los problemas legales, la creación de un Banco Democrático en Austria.

¡Salvemos el euro!
El libro es una propuesta concreta para un problema actual, fraguado con la creación de un mercado financiero interno en la UE en 1999. Un mercado mal construído, sin supervisión, admitindo productos financieros sin someterlos a examen, no poniendo limites al tamaño de los bancos y a la libre (e incondicional) circulación de capitales, que sólo ha servido para que las elites (entre el 1 y el 3% de la población) se hagan con el control en perjuicio del resto.

Las balanzas comerciales en conjunto han de compensarse unas a otras. La aspiración por parte de Alemania de convertirse en el gran exportador podría considerarse como un “crimen económico” pues, según lo explica Felber, en este escenario económico, para que un país tenga superávit otro tendrá, inevitablemente, que sufrir la bancarrota.

Las 4 alternativas posibles.
Caben cuatro posibilidades – bajo la perspectiva de Felber – de salvar al euro:

  1. pasar la deuda de un país a otro,
  2. anular la deuda de forma parcial o total,
  3. inflaciona la deuda
  4. pagar la deuda.

Y, lo deja claro: las tres primeras no van a funcionar.

La mejor alternativa: pagar la deuda.
En primer lugar, hay que ganar tiempo para que las medidas puedan tener efecto. El BCE garantizaría la deuda pública para reducir el tipo de interés, bajo la premisa de una cooperación fiscal que grave el patrimonio privado, los beneficios del capital y las transacciones financieras entre otros.

En el caso concreto de España, Felber explica que la deuda privada es 6 veces superior a la deuda pública, por lo que propone que se grave apenas 2/3 del conjunto del patrimonio privado (no contando así con el mercado hipotecario de vivienda única), lo que afectaría tan sólo al 10% de la población, a un tipo del 1 o el 2%. El 90% restante de la población no se vería afectada por el gravamen. Con la aplicación de ese impuesto se podría disminuir un 5% la deuda, lo que en 10 años supondría rebajar la deuda a la mitad (del 90% actual al 45%). El resto de la deuda se retiraría de los mercados, y se podría convertir en créditos sin interés por el BCE.

Un nuevo Tratado.
La situación podría cambiar, pero tal como están las relaciones de poder no se van a tomar las medidas. Hace falta que aumente la democracia y se pueda elaborar un nuevo tratado donde se definan los valores, los derechos fundamentales, las instituciones y el reparto de competencias.

(continua mañana… ;-))

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